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sábado, 10 de mayo de 2014

MONÓLOGO

Monólogo.


¿Qué ha sido mi vida? Montón de veces he renovado mi DNI. Mi juventud corta pero bien distribuida: vivía en Madrid, veranos con mis abuelos en un pueblo riojano, donde más que una niña parecía una cabra: monte arriba, monte abajo sacando todo el partido a la naturaleza tan rica en frutales y hortalizas, con un río límpido y aquellos montes habitados  por hermosos buitres leonados;  jovencita e inocente, procuraba yo estar limpita y perfumada si me tumbaba al sol, para que notasen que estaba bien viva; excursiones gozosas. Mis hijos, efímeros, crecieron tan deprisa, se fueron tan pronto de nuestro lado…

He tenido la suerte de viajar, al leer las aventuras de Maqroll el Gaviero, me sorprendía la de lugares que, yo también, conocía.

En fin: vida luchada,  trabajada, sufrida y gozada; amores más o menos discutidos, nada aburridos;  balance positivo al fin.

Mi problema de hoy es que ya no fluye de mis dedos la escritura, como antes y es que la madurez me ha traído cierta paz, no odio casi, rabio poco y, curiosamente,  eso era lo que me hacía verter sobre el papel cualquier cosa que me convirtiese en esa “Marta, volcán en erupción” con que me calificaba mi marido.

Rezó de vez en cuando, eso sí,  cuando pienso en mi salud física y mental, y mi oración, como en el chiste es:
¡Virgencita que me quede como estaba! Y es que yo, tras mis veranos entre frutales sé  que lo que viene después de la madurez es ¡LA POCHEZ!
                               

domingo, 15 de julio de 2012

CLASES BAJAS vs. REALEZA



Era divertido, me encantaba: iba con mi padre a la Plaza Mayor de Madrid, en Navidad, y nos instalábamos enfrente de los vendedores de pavos; vestidos con un gran blusón negro, típico como el bastón que esgrimían.
Solían exhibir su bandada de diez o doce animales que serían, uno a uno, el invitado de honor a la hogareña cena de Navidad.
Los pavos en grupo y tranquilos no parecían presentir su protagonismo y yo que era una niña tampoco lo pensaba. Me enseñó mi padre a mantener con los tontorrones bichos peculiares “conversaciones”.
A mis: “Glo, glo, glo, gloo” contestaban todos a una y exactamente tal y como yo lo había dicho. Una y otra vez hasta que me cansaba y nos marchábamos a ver los puestos de figuritas para el Nacimiento, los trozos de corcho y mil cosillas que me encantaban.
Eran pavos de “clase baja” pero correctos y buenos conversadores, jamás dejaban sin respuesta.

Hoy todo ha cambiado, hemos subido de categoría: ya no hay quien vea un pavito de los de antes como no sea en el súper y despojado de sus simpática capacidad de “gloguear”, de eso y de todo lo demás: plumas, cresta roja… en fin: de vida.

Estoy en Jerez y me trato ahora con la aristocracia: son Pavos Reales.
Bonitos y engreídos pero malos conversadores. Ya no es como antes; no son simpáticos, lanzan unos ruidos que parecen maullidos, despojados de toda gracia y dignidad.
Yo… prefería los de antes. Mis pavos negros de cresta roja y colgona… incapaces de dejar a una niña sin respuesta.

Va a resultar cierto: “cualquier tiempo pasado fue mejor” ¡Oh dolor!
Ángela.

domingo, 18 de marzo de 2012

PIELES DE "LEOPOLDO"

Con la edad se aferra uno/una a lo que puede.
Era yo joven todavía (treinta y...) y vivía en Motril. Tenía una amiga (una de mis "chipicientas" mejores amigas) que era pizpireta y monilla. Bajita, sólo se apeaba de los tacones de catorce centímetros para encaramarse a los de diez, para las grandes caminatas. Era guapa de cara y muy andaluza de: aspecto, habla y hechuras; la "mátapelo" (negro naturalmente) era uno de sus atractivos y ella lo sabía. Le gustaba la ropa ligeramente insinuante y sobretodo las telas con motivos animales: leopardo, tigre, pantera más o menos salvaje y pieles de "leopoldo" en toda su gama.

Yo, a su lado, me paseaba tranquila con calzado y atuendos de lo más deportivo y sin darme cuenta influía bastante en que ella vistiese también de una forma más sencilla.

En la zona de Motril/ Almuñécar son bastante "elementales" en la forma de hablar y no tienen, como se suele decir "pelos en la lengua".
Un día bajábamos por una de las empinadas cuestas de cerca del cementerio de la ciudad sexitana y nos sorprendió una sarcástica preguntita dicha en un tono alto y destemplado por alguien de allí: "¿Pues,.. no parece que se va cagando?"

Era milagroso que no se matase con semejantes tacones por esas callejucas tan abruptas. Todas nos quedamos bastante cortadas y mi amiga bajita y entaconada supongo que la que más, pero ni aún así renunció a sus hermosos tacones.

Se fue a vivir a Nerja y cuando la vi, años más tarde, la piel de bichitos salvajes (como los limones del Caribe), lucía por todas partes en su hogar: bata de piel de leopardo, bikinis atigrados, zapatillas de tacón y bandejas igualmente aleopoldadas; hasta los papeles de envolver lucían la misma tendencia.
Me sigue llamando la atención, años más tarde, que las telas/ pieles sigan siendo vendidas como algo muy sexi ¿Qué señora mayorcita que se precie no tiene en su vestuario alguna prenda de manchitas negras o amarronadas? Las gordezuelas especialmente y estas vestimentas les parecen "ceci" o sea sexi en andaluz... y yo me pregunto; ¿Son sexi de sexo o "ceci" de cecina?
... Y después de preguntármelo me hago otra pregunta más; recriminatoria ahora. "¿Ángela, por qué tienes tan mala uva?"
Así es que Vds perdonen y no me hagan caso ¡Para nada!

Ángela Magaña.

jueves, 1 de septiembre de 2011

PRIMERAS LLUVIAS

Primeras lluvias.
Calor, calor y más calor y hoy… ¡La sorpresa! Un precioso día de lluvia ¡Un regalo!... y la sensación de que llega el otoño.
Repaso lo que ha sido mi verano y hago recuento de lo que sí y de lo que no quiero que se repita. El estar juntos y disfrutar de los niños… me gusta, los críos cambian rápido y los vemos tan poco ¡poquísimo, diría yo! Viven, nada menos que, en Méjico con lo que sus visitas anuales se reducen a dos. Los ancianitos sabemos lo poco que dura la niñez y lo irrepetible que es: la inocencia y la gracia de los niños es irrecuperable una vez que se ha ido. Quizá sea una simpleza decirlo por su evidencia, pero requiere una pequeña reflexión.
No me gusta: constatar que los años no pasan en balde y que me canso cada vez más del ajetreo añadido y lo que es peor de no poder ir, yo también a disfrutar de playa y de todos ellos. ¡Castigada en casa a guisotear, ordenar, limpiar y ocuparse del abastecimiento y a cuidar de los mayores, (más mayores todavía) que también los hay!
Una decisión firme recién tomada: No discutir hasta el punto (como en el chiste) de ponerme gorda si es necesario, evitar a toda costa las estúpidas discusiones tontas que surgen a veces. En términos toreros: no entrar al trapo. Que la pared es verde y yo la veo blanca, pues verde que es!!! (Es sólo un ejemplo ¡Claro!) Y me recrimino a mí misma por mema y por no haberlo decidido hace cuarenta añitos.
En resumidas cuentas que después del esfuerzo hecho y del derroche de energías y de todo lo demás, que me quede por lo menos buen gusto de boca ¡Con eso me conformo!
P.D.
ME TEMO QUE NO SOY UNA MUJER ABNEGADA (odiosa palabreja. por cierto)

domingo, 1 de mayo de 2011

UNA FURTIVA LÁGRIMA

Leíamos apaciblemente mientras sonaba la maravillosa "Furtiva lágrima" y me sorprendí a mí misma dando gracias a Dios.
La vida son momentos y la felicidad está precisamente en eso: instantes de placidez que, a veces, no sabemos disfrutar en su justa medida.
Todos tenemos nuestro cuerpecito más o menos serrano, pero siempre propicio a sufrir “cacas” variadas. Achaques múltiples, coleccionables hasta que, como si fuesen cromos, constituyen un álbum completo. Y… cuando se acaba, ¡se acabó!
No voy yo a emular a Platón ¡no! no voy (ya quisiera yo) a escribir un diálogo sobre la inmortalidad del alma. Ya se sabe eso que decían los antiguos pensadores: “a lo imposible nadie está obligado”… pero de vez en cuando a mí también me gusta pensar y me inclino por la teoría de que lo que tenemos escondido dentro de nuestro cuerpecito precioso/cochambroso o como quiera que sea, aquello que nos hace amar la música y disfrutarla, tener afán de aprender, mejorar, admirar la belleza en la naturaleza, en el arte, la amistad, sentir cariño por lo que nos rodea… y todo lo que nos eleva un poco sobre lo material puro y simple, todo esto no puede desaparecer. Me inclino, pues, a creer que SÏ debemos ser ligeramente, deliciosamente inmortales o algo parecido.
Mientras mi mente divaga voy limitarme a seguir disfrutando de “L´Elisir d´Amore" que Donizetti tuvo a bien escribir para disfrute de la humanidad y voy a hacerle un favor al prójimo o sea a Vds. Escúchenlo en cuanto puedan. ÁNGELA

domingo, 3 de abril de 2011

MI PUEBLO

MI PUEBLO

Mi denostado Madrid cuenta con detractores múltiples que se crecen en sus ataques a la ciudad, pero yo la quiero. El amor es algo que puede languidecer por causas varias. La principal es el aburrimiento y en mi pueblo es casi imposible no disfrutar.
Maravilloso ballet cubano el que vimos la otra noche y mi conclusión la siguiente: “Qué bonita es la juventud” Belleza, elasticidad, gracia, ritmo, brío y alegría contagiosa.
Hoy hemos visitado Las Descalzas Reales, plenas de cuadros a cual más admirables; al alcance de la mano un Goya; otro de Rubens, varios de Claudio Coello que ¡Oh sorpresa! no es, simplemente, el nombre de una calle (adviértase mi ignorancia)
Y más pinturas, tallas, marfiles y tapices bordados con artesanal pericia.
El convento de monjas de clausura que a lo largo de los tiempos habían ido aportando a su matrimonio (con Dios) sus ajuares, constituidos pr las mil obras de arte allí expuestas. También la realeza y sus distintos miembros habían ido donando al convento más y más joyas de arte.
Las monjas allí encerradas se dejaban sentir: en primer lugar por la pulcritud de todo: suelos, capillas y todo expuesto con el mayor detalle y cuidado… y luego por las voces que llegaban desde el coro donde estaban cantando, como los propios ángeles, durante la misa de doce.
Había crucifijos tallados en madera, en pasta de maíz, policromados o tallados en marfil y mil imágenes de esas que hoy la gente joven con la incultura que les estamos dando, posiblemente, no hubiesen sabido apreciar.

Definitivamente solo puedo ir a Las Descalzas a admirarlo todo y a quedarme boquiabierta. Como religiosa y si hay que cantar como se las oía cantar a ellas tan escondidas en su clausura… seguro que no me admiten.
Lo peor es que seguramente, no me dejarían salir a ver el Ballet Cubano… y eso ¡sí que no!

Olvidaba El Museo Romántico reflejo de una época muy característica. Una casa amueblada como entonces y con todo el sabor del romanticismo que conocemos. No faltaban un par de retratos de Espronceda y otros de niños con grandes ojeras y muy pálidos; me explicaron que sus padres encargaban a los pintores más famosos que los perpetuasen en su recuerdo y en el lienzo ¡cuando ya habían muerto!
Una sala con cuadros alusivos al suicidio ¡tan en boga entonces!
Bastante macabro en ciertas salas, precioso y romántico, en el resto.

domingo, 20 de febrero de 2011

MONO

MONO

Cuando se le acababa se venía abajo. Le entraba el mono y pasaba horas o días de desasosiego hasta que volvía a conseguir más; luego, no siempre se calmaba en los primeros minutos. Se empezaba a tranquilizar cuando sus ojos se posaban en él. Lo sujetaba fuertemente entre sus manos lo abría y se lo dosificaba procurando dominar su impaciencia. Inmediatamente su mundo cambiaba y se hundía en otro más nuevo y distinto, más libre y mejor. El viaje solía ser formidable. Algunas veces le duraba más, otras volaba y ¡vuelta a empezar! La última hoja, le producía un extraño placer. Pero luego venía el vacío; le faltaba, lo necesitaba y no podía parar hasta que no conseguía otro. Aquello no tenía cura.
¡Los libros eran su droga!

sábado, 5 de febrero de 2011

NILO

NILO

Egipto seguía pidiendo una respuesta a su Presidente que, a los 80 años y aferrado al poder durante casi treinta, se resistía a dimitir.
La protesta, en un principio, era pacífica. Miles de personas en la Plaza Tahrir en el Cairo conminaban a Mubarak a una salida que permitiera una sucesión democrática. Las cosas se complicaron, días después, con la aparición, cargada de ira, de los afines a su permanencia. Mubarak seguía sin escuchar los gritos: “¡Fuera, Vete!”, del populacho. Palos, pedradas, cócteles molotov de sus partidarios y empezaron las noticias: once muertes hasta el momento y los ataques violentos a los periodistas extranjeros. La ocultación de la verdad se hacía necesaria para el tirano. El momento era peliagudo y no se sabía, aún, en que iba a acabar todo aquello.
Había temor de que la situación virase hacia una solución islamista totalitaria y evidentemente nefasta para el país e incluso para el resto de la convivencia civilizada y normal.

Marta empezó a hojear las fotos del viaje a Egipto tres años atrás. Recordó a Sara la preciosa niña nubia que le había cogido la mano y compartido con ella paseo, conversación, piropos de la una a la otra y que acabó pidiendo una barra de labios para la madre.
En el poblado les enseñaron la escuela y un pequeño taller donde disponían de Internet.

En una imagen, Marta, apoyada en la barandilla en la cubierta del barco que los llevaba por el Nilo observaba las aguas. Un camarero amable, nubio también, guapetón, la había obsequiado con un hermoso: “I like you” y con un “javivi” y ella con el relajo propio de un viaje tan encantador, lo había agradecido y contestado con unas frases también amables.
Un encontronazo del barco con un banco de arena del fondo poco profundo, en el Nilo, la había sacado poco después, de sus ensoñaciones… ¡Normal todo! Aquello ocurría con frecuencia. Solo un pequeño susto. Pequeñas chalupas se acercaban a venderles chilabas que lanzaban hacia ellos con facilidad por encima de la borda. Todo de lo más pintoresco… y todo estaba ahora en peligro.
El acceso a Internet, ya generalizado y a los móviles había propiciado, extendido y hecho patente el descontento, contagio de Túnez que había empezado primero.
En aquel viaje no los había sentido distantes a ella misma. A la vuelta, y ya en el aeropuerto, coincidieron con los que volvían de la Meca y entonces sí, pudo observar, bastantes burkas y vestiduras que ella asociaba a la falta de igualdad y libertad para la mujer y también a la incultura. Pensó en la última foto de un periódico actual que se le había quedado grabada e la retina: una mujer a la que se le veían solo y escasamente los ojos tapada entera por su vestimenta y que llevaba junto al pecho un montón de piedras e iba dispuesta a arrojarlas contra los que pedían un cambio.

Marta deseo con todas sus fuerzas que todo se solucionase de la mejor manera, que Egipto mantuviese su paz y siguiese abierto al resto del mundo como cuando ella tuvo la suerte de poder visitarlo.
Una idea: “Que Sara crezca feliz y libre”, se dibujo en sus pensamientos.

domingo, 16 de enero de 2011

NOWADAYS

Hoy uno de los temas de actualidad es el cambio que la sociedad ha experimentado en los últimos, digamos 50, años. Yo doy fe de ello.
Las mujeres habíamos nacido para descanso de los burros o eso decía un conocido mío allá por 1963.
De hecho, su mujer, (nunca su mujer de hecho, algo inconcebible entonces) a la que yo trataba por aquellos días, estaba muy triste porque su querido e irresistible (pensaba ella) esposo le era infiel. Su reacción no era mandarlo a tomar todos los vientos del mundo y pasar olímpica y definitivamente de él. Se limitaba (¡OH!) a no pintarse los ojitos para poder llorar sin que se le pusiesen pitañosos. Yo aunque era más o menos de su misma edad, me estremecía al verla y no, precisamente, de gozo; yo diría que de ira.
Fue, la nuestra, una generación muy culta, muy bien preparada.
De mi bachiller, por ejemplo, salíamos con un dominio total del idioma francés. Una amiga consiguió una buena colocación en Suiza, donde al cabo de unos meses se consagró como una buena profesional que cumplía con su cometido con eficacia; cuando iba a acceder a un puesto y un traslado mejor surgió el problema. No éramos mayores de edad hasta los 21 y el padre por miedo a que se afianzara en otro país, o aún peor que se casara allí, la obligó a volver a España.
Por añadidura el dinero, entonces, no daba para los lujos que ahora tiene los jóvenes, incluso los que no trabajan, y si los padres podían pagar UNA carrera, una sola, esta era para el hermano varón… la niña ya encontraría un buen marido y ¡listo!
Cómo tontas no éramos nos defendíamos con ahínco y la mayor parte de mis compañeras llegaron a tener puestos relevantes después de haber estudiado con muy poca ayuda de los padres y financiándose con algún trabajo simultaneo.
Yo misma, con padre y madre universitarios, tenía hermanas mayores que al igual que mi hermano estudiaban carreras superiores. En mi casa era muy frecuente oír: “No hagáis ruido que vuestro hermano está estudiando” o “callaros que está hablando vuestro hermano”.
El hermano, en cuestión, tuvo el suficiente sentido común para no ejercer de prepotente y ser un hombre decente, pero la educación que nos daban era esa.
Los anuncios de antes son muy indicadores de la situación del momento y no toco el tema porque sale alguno (anuncio), como muestra, en la TV, con bastante frecuencia.
Ahora estamos a la espera a ver que resulta de la educación que estamos dando a nuestros nietos ¡Dios nos coja confesados!

domingo, 28 de noviembre de 2010

REFLEXIÓN

REFLEXIÓN

Soledad con sus dos caras:
¡Qué bonita es la soledad del que no está solo! De jovencita cuando se iban todos de casa me sentía feliz con un libro: Salgari, Guillermo… o el que fuese y dos o tres manzanas que me comía despacito mientras leía con avidez. Si el cocodrilo de la novela medía ocho metros, interrumpía lectura y merienda para medir esos ocho metros en el largo pasillo de la casa paterna y me lo imaginaba e impresionaba. Vivía lo que leía.
Incluso ahora: mis lecturas todavía, mis paseos por Madrid que tan bonito me ha parecido siempre, mis ratos míos en que yo soy mi única compañera… disfruto con ello.
¡Qué triste es la soledad del que está solo! Buscar un amigo con el que hablar y no tenerlo; hijos lejos, pareja en la lejanía: ¡Qué tristeza!
Mi conclusión es que debo ser persona afortunada, puesto que mis momentos de soledad no me producen nostalgia. Doy gracias a mis amigos, a mi marido, mi familia, mis hijos y a la vida que permite que no me sienta sola cuando lo estoy.
Angela

viernes, 12 de noviembre de 2010

¡QUÉ VOZ TAN BONITA QUE TENGO!

Cada objeto tiene su propia finalidad. Un ejemplo: el mando a distancia.
Como su nombre indica es algo que se tiene en la habitación donde está la TV para regir los destinos de la llamada (muy bien, por cierto)"Caja Tonta". Este aparatito podría ser muy útil, pero no lo es y ¿por qué no lo es?. La culpa es del apellido: "a distancia"... y es que el mando a distancia (no se si lo habrán notado) está siempre así: "a distancia".
Otro adjetivo, esta vez para el periódico; diario, siempre se ha llamado diario el que compramos cada día (o estaría bien que comprásemos). Me ocurrió en Motril, hace ya años, paseando con mi marido por el puerto; se acercó él a comprar uno de estos informativos, a un puestecillo que había allí en un rincón no muy frecuentado. Lo ví acercarse hojeándolo, parar en seco y volver de nuevo hacia el quiosco. Acudí,yo también. Madre e hija detrás del mostrador. Decía la hija muy enfadada: "¡Mamá!" El periódico, era el del día anterior. "Son todos iguales" dijo la madre, seguramente analfabeta. Y yo pensé iguales los diarios, iguales los días... No andaba tan equivocada, la pobre mujer.
Pasa hasta con los apellidos, pero como los humanos tenemos malicia, cuando no nos convienen los cambiamos (y no como se va a poder hacer ahora: el del padre, el de la madre... ¡NO!) en nuestro fuero interno. Uno que yo me se y que no se quiere dedicar a sus zapatos, se ha autodenominado (pienso yo): "¡Qué bonita voz que tengo!!!" Y con ese nuevo apelativo puede hablar en la TV, u otro medio público y dirigirse al mundo en general y a los españoles, en particular y no tiene que decir nada. Se autoescucha y nos deleita con el placer de oir su linda voz; decir, lo que se dice, decir (tome Vd. redundancia) no dice nada... ¿para qué? Con esa voz tan linda y tan contundente, convincente y que rebosa TALANTE, no hay necesidad de que lo que dice tenga contenido. ES TOTALMENTE INNECESARIO.
ÁNGELA MAGAÑA

viernes, 10 de septiembre de 2010

A LOS "vi-vi-anos"y BIBIANAS

A LOS “vi/vi/anos” y BIBIANAS.

La moda imperiosa es, en el fondo, cateta. Los catetos y catetas que
la siguen con ahínco se ponen pesaditos y lo que es peor: meten la
pata con cierta frecuencia.
Empezaron, hace ya bastante tiempo, los políticos de “allí arriba”
con lo de los vascos y las vascas y lo vemos cada vez con más
frecuencia en cualquier ámbito social. Lo usan las autoridades de
medio pelo, incluso los profesores, preocupados por lo políticament
correcto, (¡pobrecitos míos!) y cualquiera, hoy en día.
A mí me revuelve el estómago hasta el punto de que el tema me ha
levantado de la cama hace un ratito, a las dos de la madrugada.

Procuro distraer mis insomnios con la radio y no con las
preocupaciones que pululan por mi mente desvelada, así es que ha sido
una profesional del uso de la palabra, ¡una locutora! La buena señora,
nada más empezar a hablar, se ha dirigido a sus queridos “oyentes y
oyentas”… y aquí mi ordenador que es más culto que la locutora en
cuestión se obstina en corregirme la “a” de oyentas y tengo que
recurrir al “omitir todas” que “todos/todas” conocemos.

Así pues veo pasar los meses y las mesas y observo que cada vez hay
más miembros y miembras que comenten la misma e ignorante torpeza.
Ahora me volveré a la cama con un libro, no vaya a ser que me asuste
otra vez si escucho la radio ¡Qué pesadilla!

ÁNGELA MAGAÑA

domingo, 18 de abril de 2010

"PACONPIQUE"!

“¡Paconpique!”

Andalucía, tan especial.
En la puerta del mercado, en Jerez, un hombre voceando ¡Paconpique! y yo ¡lo entiendo! Un inglés no, no lo entendería, pero yo sí. Soy, ya, más andaluza que otra cosa.
Me veo a mí misma en una de mis clases en el pasado: “señorita: ¿cómo se dice –“aradio”— en inglés? Y en un acto de suicidio didáctico yo, que contesté con muy buen acento, ¡eso sí!, “aradio”
Y es que Andalucía tiene su propio decir, su forma de hablar suya y de nadie más.
Ahora la traducción: “paconpique” ya lo habrán adivinado significa: para comer con picante ¡Está clarísimo! … y lo que había que “picantear” eran los caracoles ¡Caracoles!

sábado, 14 de noviembre de 2009

AGUERRIDA VEJEZ

Cuido estos días de mi hermana/amiga/madre; siempre la he querido más de lo normal. Ahora la veo mayor, frágil e incapaz de cuidarse a si misma. Se me parte el corazón cuando la veo andar por el pasillo torcida de dolor y encima hacia la izquierda que según dice, con sorna, nunca le ha gustado. Terrible vejez que me asusta tanto que me vuelvo una abuelita lanzadísima. Sólo la decrepitud y la dependencia me dan miedo en lo que a mi pareja y a mí concierne. También la salud de los que quiero que son muchos.
En cuanto a mí que me echen viajecitos en avión, pasando por el Triángulo de las Bermudas o peligros varios siempre que sean divertidos... Ya me pensaré algo ¿Tal vez planear una merendola no apta para diabéticos en una buena pastelería?
De momento mejor me tranquilizo, me ocupo lo mejor posible de mi hermana y hago el propósito de no decir tonterías y de no hablar con la boca pequeña.
La vida es muy bonita y nadie, ni el enfermo: mi hermana en este caso deja de disfrutar entre dolor y dolor de momentos de satisfacción y de disfrute.
Mañana mismo me la llevo al teatro. Le sentará bien. Seguro.

lunes, 31 de agosto de 2009

NOCHE DE INSOMNIO

NOCHE DE INSOMNIO

El día tiene 24 horas… y eso es lo que hay. Ni un minuto más. Como resultado de esta investigación profunda comparo este verano mío 2009, con el que pasé el año pasado.
En el verano de 2008 me convertí en el rigor de las desdichas: caíme y fractureme el pubis: triste fractura ¡vive Dios! Me vi postradísima en cama y dependiente de mi impaciente marido. Tengo que confesar que él hizo lo que pudo, pese a lo cual la situación resultó para ambos de lo más desagradable. Sospecho que para mí fue, incluso, peor todavía.

Como todo tiene, aunque parezca imposible, su lado positivo, me dediqué a leer con frenesí y a escribir todo lo que me pasaba por la cabeza. La situación se prolongó. Yo no hago las cosas a medias; una vez que empezaba a ver la luz y a encontrarme bien me entró la euforia de estar recuperada y se me olvidó totalmente mi avanzada edad. Resultado: otro leñazo, igualmente impresionante. Esta vez fue un hombro lo que se me hizo fosfatina.

De resultas: recuperación, visitas al rehabilitador, etc. Meses y meses hecha polvo y atada a mi Motril de mis amores… sin poder moverme de allí.

Y llego ahora a la conclusión (recordemos lo de las 24 horas y ni un minuto más): La euforia de la segunda recuperación la he encauzado, sabiamente, de otra manera y más tranquilita (eso sí) dedico ahora mi limitado tiempo a pasarlo bien, a disfrutar de los míos y a viajar lo más que puedo. Leer, sí leo ¿cómo no?, pero lo de escribir que tiene más relación con darle o no un palo al agua, lo tengo de lo más abandonado. Como, en cualquier caso, es algo que resulta de mi agrado, aprovecho el insomnio que me ha producido la vitamina C de un pomelo que me he comido antes de irme a dormir para sentarme a reflexionar un ratito y a trascribirlo aquí para que quede constancia y me sirva, una vez más de lección.

Pas faire ci, pas faire ça: no olvidarme de que el que tiene 7 años es mi nieto y no yo y… no comer pomelo por la noche. Ahora voy a intentar dormir.
¡Buenas noches!

sábado, 22 de agosto de 2009

EL DON DE LA LLUVIA

Imaginación

Acabo de terminar de leer: EL DON DE LA LLUVIA. Yo debo tener el don de la envidia podrida… Al final de su historia el autor hace saber a los lectores lo de siempre; personajes imaginados y ningún (o casi ningún) parecido con la realidad. Todo ocurre en Penang, una islita bordeada por El Estrecho De Malaya. Narra la ocupación de los japoneses: crueles y despiadados y el dilema en el que se ve el personaje principal (hijo de un inglés y una señora china) que se ve impelido a jugar a dos banderas para proteger a su familia. Bastante trágica la historia, muy bien escrita y muy interesante y ahora es cuando tengo que preguntarme a mí y a los demás mortales que tratan de escribir: ¿de dónde sale semejante capacidad creativa? ¿y la fuerza del relato? Casi me ha sorprendido al final la confesión de que todo es producto de la imaginación del autor. Conforme voy leyendo me veo tan inmersa en la lectura que me parece real. Me lo creo todo y hasta dejo en el aire al alcance de mis pensativas neuronas la realidad o no realidad de las reencarnaciones sucesivas de este maravilloso personaje.
ENVIDIA pues: un grito aflora al teclado de mi ordenador: ¡Yo también quiero!... y lo de que es cuestión de sentarse y ponerse a escribir, ¡NO! no me convence ni un poquito.

martes, 24 de marzo de 2009

AVATARES DEL DESTINO// AMOR IMPOSIBLE

AVATARES DEL DESTINO

Estas dos reflexiones están escritas en épocas diferentes; en la primera el ordenata era mi pesadilla, en la segunda no podía (no puedo) vivir sin él.

28/08/20Estas 07 Maquinita diabólica ésta. Se llama ordenador pero desordena .Se supone que almacena datos y conocimientos que uno mismo le proporciona, pero ¡No! Conmigo se porta fatal y me confunde y engaña. ¿Será porque rima con Magaña? ¿Será por malas artes de mi destino ya que nací durante un apagón y mis luces son poco luminosas?. Por añadidura su lentitud me exaspera y despierta mis más bajas pasiones, poniéndome al ciento veinte. Cuando espero que me hable en mi idioma, tan bonito y solo por fastidiar se dispara en inglés. ¿Qué he hecho yo para merecerlo? Pero, eso sí, la venganza también yo la almaceno en mi duro disco mental y aunque me hable en inglés, lo entiendo ¡No faltaría más! Y ahora: La pregunta clave. ¿Conseguiré vencerla (a la maquinita, claro) por el hecho de haber renovado mi matrícula en escritura creativa, para el año que viene? Eso espero y aprovecho para saludar a todos los que se unan a este ilusionante proyecto. Ángela Magaña

UNOS MESES MÁS TARDE: Os habla la misma que no hace tanto tiempo protestaba, se quejaba y hasta gruñía: Groh, Groh (esto son gruñidos) por culpa de mis continuas enganchadas con el ordenador ¡Efímera actitud la mía! Me avergüenza confesar que al irme de Motril y dejarte, mi corazón enamorado llorará por las noches... de amor frustrado. Oh RATÓN, dulce ratón ¿que voy a hacer yo sin tí? Viviré sin vivir en mí o ¿no será para tanto? ¡Pues no, no será para tanto! Pero echaré de menos mi clase de escritura creativa y a todos Vds. ¡Hasta pronto! ANGELA MAGAÑA

martes, 17 de febrero de 2009

NOSTALGIA.

17/02/2009
Quiero poder escapar deste Motril puñetero
Quererte, sí que te quiero
Más ¿dónde está el ferrocarril?
¿Dónde un aeropuerto austero?
Hijos míos que vagáis por un mundo traicionero
Lejos estáis de MAMÁ
Y también del padre bueno.
Lo de ser madre no es coña
Os echo de menos. ¡Me muero!

viernes, 26 de diciembre de 2008

TIEMPO DE PAZ

El año pasado la Navidad nos dejó agotados y tristes. Nos dimos cuenta de que la mentalidad que nos llevaba a reunirnos por narices, aunque fuera forzando las cosas, era errónea. Yendo mentalmente más lejos, a años atrás, observé que el mero hecho de : “Volver a casa por Navidad” impuesto, servía para que los nerviecillos estuvieran a flor de piel y a que nadie estuviera verdaderamente cómodo.
Este año tomamos una decisión heróica y sin enfadarnos dijimos que nos quedábamos en Motril y en casa y que él que quisiese y pudiese acudir sería bien recibido. Mi hermana por ejemplo confesó que estaba cansada y quería estar sola. Yo me recriminé la tontería de no haberlo notado y me dije: “Soy tonta, por ahí debíamos haber empezado”
Analizando, atando cabos y repasando comentarios de unos y otros llego a la conclusión de que no sólo mi hermana sino más gente desea eso: Estar solos y que no sean días de felicidad compulsiva y forzosa: Hágase la Paz: Eso es lo que prima. Más de una horrorizada ama de casa, ve impotente lo que se le viene encima. Los demás también: Se ven obligados a hacer viajes largos y costosos que en el fondo son eso: UNA PENOSA OBLIGACIÓN.
Yo tuve un padre que siempre insistía en que no nos dejásemos llevar y en que decidiésemos por nosotros mismos, en cada ocasión. He tenido que llegar a los 65 diciembres para constatar que no es obligatorio armar la marimorena. Este año me he sentido mucho más en amor y concordia con los demás, estando lejos pero muy en contacto por teléfono o Internet (con esas hermosas cámaras que permiten que nos veamos los unos a los otros) que otros años juntos y revueltos. Creo que cuando las reuniones podamos hacerlas en MI casa y con los que, de verdad, deseen venir todo irá mejor. Eso de ser la madre conlleva algo más de paciencia y desde luego buena voluntad. Así es que él que QUIERA DE VERDAD venir el año que viene será bienvenido, siempre SIN FORZAR LAS COSAS.
Este año hubiese sido literalmente imposible, por la distribución geográfica de unos y otros. Hemos estado solos y ante el comentario un par de cansadas amigas me han dicho: “¡Qué envidia!”
Cada año viene distinto y punto y éste ha tocado solos mi marido y yo en un “tête à tête” muy cordial, hasta ahora desconocido en estas fechas. Hemos estado tranquilitos… un poco demasiado pero: ¿Qué se le va a hacer? El balance final ha sido bueno.
Con los amigos también hemos pasado buenos momentos. Hemos descubierto nuevos valores y nos ha gustado.
¡QUE SEAN VDS. FELICES SIEMPRE: NAVIDAD Y CADA DÍA DEL AÑO!

viernes, 5 de diciembre de 2008

INMORTALIDAD

INMORTALIDAD

La gente buena se muere, todos lo hemos podido observar en nuestra vida cotidiana.
Siempre el más querido es el primero en caer. En mi familia, el adorado por todos, mi padre, murió el primero.
Siempre pasa. Son los buenos los que se van. Por el contrario, todos también, conocemos gentes solitarias que no gozan de afecto ninguno y gozan del codiciado don de la inmortalidad… o lo parece.
Esos seres que son tan desgraciados que uno piensa: ¿los echará alguien de menos el día de mañana?
No sabemos de amores y desamores, ni de valores tampoco. Quizás sea, simplemente, que nuestro Dios, destino, sino…o cómo se llame, vaya mucho más lejos que nuestros miserables pensamientos.